lunes, 13 de abril de 2015

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL FÚTBOL MODERNO

No sé a quién se debe el cuño de tal término, y es verdaderamente intrascendente investigar demasiado al respecto cuando desde sus inicios, y salvo por alguna que otra patochada reglamentaria de la FIFA o UEFA, el fútbol sigue siendo esencialmente el mismo desde sus orígenes.
Lo que el fútbol moderno tiene de moderno es el auge imparable de los parásitos funcionales (o agentes propagandísticos, según se mire) que se aprovechan de su existencia para erigir la suya propia como parte activa y protagonista (cada uno lo consigue en mayor o menor grado) del llamado deporte rey. Y si lógica era la tentación de árbitros y jueces de línea, que como actores secundarios tienen por lo menos parte y razón en sus pretensiones (aunque justamente ignorados por el juicio de una historia, la balompédica, que sólo reconoce a los ganadores del trofeo en liza), tan absurda como decididamente trágica y demoledora ha sido la presencia en escena con las mismas intenciones de una jauría de periodistas deportivos de corto alcance, de chismosa condición y ética y rigor escatológico, amparados en su derecho al mercantilismo informativo, la tribulación y el histerismo, pagados de sí mismos y por las mismas productoras que se encargan de retransmitir el día a día y uno por uno todos los pedos del jugador en la picota. Por lo visto, es lo único que sabe hacer la gran mayoría de estos chupocteros, ya que, irónicamente, son los propios implicados los que les sirven la noticia en bandeja de plata: el fútbol moderno se articula en torno a la captación sistemática de toda imagen posible y a la levedad de su uso y abuso, técnica que convierte a cualquier periodista en simple y común tele-espectador, debido a lo cual su injerencia profesional ha dejado de articularse en torno a la realidad para transformarse en la ponencia de cuatro charlatanes que debaten sobre sus respectivos puntos de vista. ¿Y qué sucede cuando transformas la realidad en opinión y la opinión en propaganda, y la propaganda es aceptada como esa realidad (o al menos es lo que se pretende)? Por que si así es el fútbol moderno al amparo del Gran Hermano Tecnológico, el viejo fútbol escrito y radiado no se queda a la zaga: instrumentalizado por facciones políticas y de opinión procura la pizca precisa de odio e indignación con la que se manifiestan quienes detentan los medios de masas para amplificar su voz, su verborrea, su cacofonía informativa y ánimo de tergiversar cualquier declaración que encaje con sus titulares y casposa editorial. No hay más que escuchar las payasadas con las que son acribillados jugadores y entrenadores en cada rueda de prensa para darnos cuenta de que, en este país, la educación sigue siendo un privilegio en lugar de un derecho.


Todo esto es el fútbol moderno, y nada tiene que ver con el deporte.