lunes, 5 de enero de 2015

TODO LO QUE SIEMPRE QUISO SABER SOBRE EL PORNO PERO NUNCA SE ATREVIÓ A PREGUNTAR.

¿El porno es arte?

El porno, como la música y otras disciplinas artísticas, es mejor disfrutarlo que escribir sobre ello. Pero como advertí en mi anterior articulo PORNO, se quedaron al margen un par de ideas bastante aprovechables después de horas de documentación, así que allá vamos de nuevo (no temáis, otro día os ofreceré, entre otras, mis notas sobre la deflación que lleva décadas sufriendo Japón y el revés del sistema de micro-créditos en la India, temas en los que seguramente tenéis un profundo interés).

Con toda seguridad, tratándose de porno una cuestión redundante sería, por ejemplo, preguntarnos qué es el cine o cuál es su cometido (¿tiene más de uno?). Porque el cine porno es CINE, ¿verdad? ¿O se trata únicamente de una experiencia, la de mirar? Y en ese caso, ¿qué pasa cuando la experiencia vinculada a su objeto se convierte en acción? ¿No es arte? Y si el arte fuera un sistema de comunicación donde no hay cabida para la representación, ¿qué comunican una naturaleza muerta o un bodegón?
Al menos, para algunos, su incomoda presencia en las carteleras quedó neutralizada por su exilio al video y su expansión en la red, todo lo cual no fue sino una forma de adaptarse a un formato que hacia mas lógico el atractivo de su propuesta en la intimidad de la casa de cada uno. Entonces, ¿el CINE es una celebración colectiva o no? ¿Necesita de un estreno público? ¿Necesita público?[1]
Al fin y al cabo, todo cine aspira a que la vida lo imite y viceversa. El arte no vale para nada y el porno cumple con esa regla, donde la última palabra la tienes tú.
Por otra parte, mi amigo R. Manzano suele decir que el arte es la habilidad de transformar algo vulgar en sublime. Y está claro pues que existe cine bueno, cine malo y cine peor. El retrato de una felación habla de un momento eterno en el que la voluntad y su entrega es total. El video no es más que la constatación del movimiento, el paso del tiempo. El video solo capta lo trágico de la vida, su fugacidad e imperfección. Al mismo tiempo vuelve todo más real dentro de la pantalla, donde cualquier defecto se inclina ante el perfecto deseo: la dimensión artística del deseo es que el deseo no se puede satisfacer, lo matas y deseas de nuevo, y esa es su razón de existir.
Los hombres (quizás los mayores consumidores de porno incluyendo el gay) somos animales visuales concentrados en lo que hacemos en ese momento y no en lo que significa. Que el porno como representación artística te parezca machista es algo subjetivo, como subjetiva es toda percepción del arte. Para empezar, todo lo que se rueda en el Valle de San Fernando, California, es porque tiene un mercado. El negocio prolifera porque tiene un público al que se debe. Así que cualquier intento de traspasar tu indignación y dignidad como mujer a una actriz porno queda invalidado por la incompatibilidad de vuestras actividades profesionales.

Entonces, ¿el porno es machista?

El porno es un producto hecho por (supuestamente) hombres para, presuntamente, satisfacer a hombres en la que se utiliza una imagineria por la cual son las mujeres las que desean satisfacer a los hombres en un mundo donde las circunstancias no suelen ser muy parecidas. ¿Dónde está el machismo aquí si además las chicas son actrices interpretando un papel?[2]
Teniendo en cuenta además que en cada producción las actrices porno se reparten mayores beneficios que sus homólogos masculinos (obligados a eyacular para cobrar), resulta aventurado calificar a la industria del porno como machista. De hecho, es un negocio con una alta tasa de paro masculino. ¡Fíjate que los espadas son los mismos siempre! Según los datos de Freeones, desde 1998 hay censadas 11236 actrices porno en todo el mundo, de las cuales sólo 5176 son oriundas de EE.UU. Es como para pensárselo dos veces si estas buena y te gusta el boom-boom. A ver, nombrad al menos 20 actrices americanas del llamado cine serio que hayan hecho algo en los dos últimos años. Luego dime 10 españolas. Incluso países como Irán, Bhutan, Israel, Jordania  y Arabia Saudí tienen sus estrellas del cuadrilátero.
He llegado a la conclusión de que si una mujer piensa que su amiga se comporta como una fulana porque le encanta acostarse con cualquiera cuando le da la gana, y se hincha, no sería muy difícil aventurar que para ella un tío es un machista porque le gusta masturbarse consumiendo porno[3]¿Esto le convierte también en un machista en los demás ámbitos de su existencia?
El porno es la ilusión del control absoluto y de la toma de conciencia de ese poder que no se detenta. Los hombres somos esclavos de lo que vemos y las mujeres esclavas de lo que sienten. La noción de infinito es incomprensible. Hay tantas chicas haciendo porno que lo único que se me ocurre pensar es por qué no hay más.

¿Acaso no le gusta el porno a las mujeres?

Seamos sinceros, la mayoría de las mujeres no tienen problema alguno en desnudarse, tienen problemas de conciencia. En cualquier barra de un bar, normalmente, la forma en que las mujeres ejercen el poder que transfieren en el porno no es activa, sino pasiva

Bueno, pero porno es lo que todos hacemos en el dormitorio. ¿No?

El amor se hace de muchas maneras cuando quieres a tu pareja y te preocupas por ella.
Creo que una buena respuesta a esa pregunta es aquel dicho que reza si empiezas haciendo el amor y no acabas follando, algo estas haciendo mal. Seguid intentándolo.








[1]El cine español y subvencionado es una muestra de que no.

[2]Escucha españolito bienpensante: ¡la que se puede liar como te enteres de que a la mayoría les encanta su trabajo!

[3] No vamos a hablar aquí del tema tabú por excelencia de la sexualidad femenina: a saber, la masturbación, lo que incluye porno opcional;  follar lo que incluye practicar el porno; sexo anal, que incluye una de las derivaciones del practicar porno.