sábado, 23 de noviembre de 2013

ENCICLOPEDIAS ANÓNIMAS

Dejas de escribir porque te quedas mudo. Dejas de escribir al sufrir un esguince mental. Dejas de escribir y dejas de lamerte tus heridas. Dejas de escribir para ver si eso te da alguna respuesta. Dejas de escribir y mientes un poco menos. Pero eso no ayuda, porque a la gente la verdad le resulta algo impertinente. Dejas de escribir, y a quién le importa. Sigues viviendo y escribiendo enciclopedias. Los mejores libros son los que se imaginan, los que se pierden sin ser publicados y sólo los entendiste tú, sabedor de que, sin haber escrito una sola línea, lo dijiste todo aquella tarde camino de la parada de metro. Y escribes y no aprendes nada, o poco, y lo peor, pretendes dar una lección al que lee.Quizás sea escribiendo como te conviertes en maestro y alumno al mismo tiempo. Dejas de escribir, y cuando tienes algo que decir, lo escribes. Por supuesto.

viernes, 22 de noviembre de 2013

¿QUIÉN CUBRE LA BANDA IZQUIERDA?

Paul Newman decía que no era ni de izquierdas ni de derechas, y que lo que realmente le molestaba era la estupidez y la falta de honradez. Estas palabras llevan años madurando una idea dentro de mi cabeza, y es que cada día que pasa arraiga más profundamente en mí la convicción de que, si pudiera, la izquierda de este país ya habría resucitado a Franco. ¡Ay, cuan fiel alumno sería del innombrable! Así está el tema. Y así de oscuro. Lo que me sigue indignando de la izquierda de este país es, primero, que está más a la derecha que la propia derecha, y eso es mucho, porque para ello ha tenido que mentir demasiado y situarse casi en el extremo de la cuerda. En serio, dejémonos de chorradas, que la extrema izquierda no existe. No existe esa extrema izquierda que defienda el interés de las personas en lugar de los tipos de interés, ni la extrema izquierda que le haya recordado a la iglesia de una vez por todas que su reino no es de este mundo, ni existió nunca la extrema izquierda del 82, aquella que prometió dejar a España que no la iba a reconocer ni la madre que la parió. Que no, que el problema que arrastra la izquierda es el mismo que ha aquejado al Real Madrid durante años. Como no cuenta con un extremo izquierdo de garantías pone de titular a un diestro que juega a pierna cambiada. Y, segundo, que se ponga la pegatina de salva patrias, resucitando a los muertos cuando no gobierna y exhumando cadáveres cuando está en el poder (y en algo de esto estaría pensando cuando en las últimas elecciones el día de la votación se fijó para el 20 de noviembre, no te jode). ¡Me cago en la puta! ¡Qué barato sale hablar! El Real Madrid ha zanjado su problema a golpe de talonario. Lo de la izquierda lo veo más complicado: a golpe de talonario,… y subvencionada, y sindicada (que todo equipo que se precie tiene sus ultras), aceptó un chantaje que ha resultado ser ideológico en lugar de económico.

Pues bien. El sol no ha vuelto a ponerse en nuestro imperio aunque haya quien así lo imagina. Cada día, el sol sale por el este y se pone por el oeste, para sumir a la izquierda en la más absoluta oscuridad. Puesto que la izquierda siempre prometió hacer las cosas mejor que la derecha, y, coño, no bromeaba.

domingo, 17 de noviembre de 2013

IRONÍA E HIPOCRESÍA

Dicen que no encontrarás el amor de tu vida una noche de copas, y esta creencia está ampliamente extendida como una verdad absoluta o un escudo de fuerza. Quizás puedas encontrar el amor de tu vida en el trabajo (por ejemplo), porque en el trabajo ese tipo, esa chica, sólo piensan en su trabajo, nunca miran porno en su ordenador, ni hablan en los corrillos del desayuno sobre lo mucho que les gustaría follarte. No te jode ¿Para qué coño sale la gente?


DEMASIADO VIEJOS PARA EL ROCK AND ROLL

Viejos estadistas y analistas, viejos colapsando los puestos de administración de las empresas, mercaderes, usureros, rectores, y viejos profesores, viejos comentando el fútbol. Quizás no queramos darnos cuenta del problema. Cuando la experiencia se convierte en vejez, lo mejor es desaparecer por el foro –Alejandro Bolivar. Se envejece con gracia o se vuelve uno viejo -Roberto Villar, Animales con inteligencia humana. La vejez no es una razón, es un estado -@CaseyRossfield.
Viejos que no viajan con los viejos del Imserso, ésos son los peligrosos. Viejos editores, viejos novelistas y críticos viejos. Incluso Dios debe ser un anciano. Deberíamos poder decir ¡Es un mundo nuevo, viejo! Pero los cara de cartón no se dan por aludidos. Quizás ese sea el problema. Viejos con más miedo que vergüenza.
Demasiado viejos para el rock, y eso sí que es estar bien jodido. Viejos o fósiles mentales, que es lo mismo, ya tengas diecinueve u ochenta y cuatro años. Este es el problema. No te jode. La vieja guardia no descansa, se pide siempre imaginaria, pretende velar por nuestros sueños.
El mundo ya era viejo cuando aparecimos nosotros, pero no es excusa para que hagamos de nuestro planeta un sitio mejor para todos, jubilando a las momias, para que podamos decir lo mismo que Bugs Bunny: ¿Qué hay de… nuevo, viejo?



sábado, 9 de noviembre de 2013

ADELANTE, SALTA

La única vez que he robado algo fue con 17 años. Y creo que el delito ha prescrito, así que no os emocionéis. En realidad, fue un gesto de lo más revolucionario, igual que colarse en el metro en estos tiempos que corren, como intentaré explicar a continuación.
Una tarde me fui a un conocido centro comercial a comprar el por aquel entonces último trabajo de Van Halen (un disco doble en directo): Live: Right Here, Rigth Now. Me costó 3200 de las antiguas pesetas. Una pequeña fortuna que estuve ahorrando casi durante un mes, arañando copas de mi exigua paga. Bueno, ya sabéis cómo es eso de ser adolescente: necesitaba ese casette. Pero el precio me pareció tan excesivo que me tomé la libertad de considerar bastante justo llevarme sin declararlo al pasar por caja el también nuevo trabajo de Stryper (que ya tiene lo suyo el nombre refiriéndose a una banda de rock cristiano): Againts the law (pronto comprobareis que todo cuadra), el primer disco del grupo que se alejaba de la colección de salmos rockeros que había constituido su discografía hasta el momento. Además, de vuelta a casa, la propia voz de Diamond Dave me arengaba Adelante, salta, y así acabe colándome en el metro. Normal, no me quedaba dinero después del sablazo…
Para hacer que comprendiera las cosas, el mismísimo Jefe me dio una patada retórica que me iluminó: aparte del canguelo a que me pillaran (que me duró hasta llegar a casa), debido a un error en la impresión del libreto, la canción que más me gustaba del álbum de Stryper no tenía su letra impresa. Parece una tontería, pero entonces me molesto muchísimo que alguien pusiera a la venta un articulo defectuoso. Aunque no lo hubiera pagado. De todos modos ya podía darme con un canto en los dientes: no me habían pillado robando ni colándome en el metro. Pero colarte en el metro no es robar (ni mucho menos al contribuyente). Es dejar de pagar. O más específicamente, no dejarse robar a uno mismo. Cuando la subida trianual del billete y el tarifazo porcentual no conllevan una mejora del servicio ni el mantenimiento de la flota, eso es robar. Así que, para evitar el hurto al que me expongo cada vez que viajo en metro, tengo que ir contra la ley.
Supongo que al fin y al cabo no he aprendido nada. Pero me siento como Robin Hood. Aunque sólo sea un ejemplo para los que son tan pobres como yo. Pero es que la portada del disco de Van Halen mostraba al cristo del sagrado corazón en mitad de una casa en ruinas, devastada por el paso de un ciclón. Y su mensaje, a mí me lo parece, está claro: la caridad es cosa, paradójicamente, de pobres. Y la caridad empieza por uno mismo. La lucha contra el imperio del mal (disco the Rage Against The Machine) comienza con una lucha interior, contra nosotros mismos, una toma de conciencia que supone cambiar uno mismo si no puede cambiar el mundo. Y ese es el paso a seguir para dar el próximo: cambiar el mundo. La revolución comienza negándonos a pagar. No hace falta destruir nada. Supongo que todo me daba la razón para mangar aquel disco. Dios quiere tener cerca a los santos, y más cerca a los pecadores.
Aun sigo esperando en vano el próximo disco de Stryper (siempre me gustó el sonido de su batería). Pero, si os preguntáis que fue antes, si el huevo o la gallina, os responderé que ninguno de los dos. Fueron Van Halen, el propósito inicial de mi visita al centro comercial. Así que supongo que sigo haciendo las cosas bien.

Sin embargo, dado que el rock es la música del diablo, ¿no podría toda esta historia estar auspiciada por un engaño de Lucifer (el hijo de la luz)? Quizás. Pero eso no resta valor a que, seguramente, haya coincidido o se haya adelantado al plan divino. ¿Quien dice pues que hacer algo impropio no es a veces lo justo?