martes, 22 de enero de 2013

AL OESTE DEL EDÉN

Lo bueno de no estar limitado por una opción política es que tu opción política no puede limitarte. Tal obviedad no lo es tanto cuando…, claro, aparentemente, tu inteligencia se encuentra cuestionada por tus propias contradicciones. Pudiera parecer que el hecho de pagar impuestos no es una opción política tan valida como el hecho de acudir puntualmente a los comicios convocados, si es que queremos hacer del pariré de depositar una papeleta la excusa de la política. Pero se me antoja que, como prisioneros políticos del erario público, nos asiste todo el derecho y la razón del mundo para criticar el sistema y a quienes lo administran a diestra y siniestra aunque no hayamos votado. Así pues, desde la clarividencia de una posición neutral, como decía, es incluso más ético repartir estopa al este y al oeste, al centro, al norte y al sur, y no dejar títere con cabeza. Entendedme: puedes expresar una opinión que no vincule tu persona con un lado u otro ni por acción u omisión o por defecto. Lo cual resulta, por lo menos, bastante mas lógico (si es que aspiras a ser congruente con tus propias decisiones) y honesto que echarte a la calle a indignarte y maniFIESTArte sobre todo cuando fue tu voto de castigo (o, específicamente, tu no-voto) el que aupó a tu rival ideológico al poder. Y me explico: ¿qué hacia el otro día tanta gente vociferando frente a la sede del pp en la calle Génova? O mejor dicho: la gente que se junto allí, ¿pensaban en sus impuestos o en la opción política que defendieron en las pasadas elecciones? Me hago estas preguntas porque visto el último resultado dado en las urnas, la hipocresía del votante de izquierdas de este país es tan flagrante como rayana en el absurdo. Todos sabemos que la derecha siempre vota, y que es el voto a la izquierda o su ausencia el que decanta el resultado de las elecciones. Así pues, supongo que, con una mayoría absoluta de por medio, entre el ingente gentío que se apiñaba en Génova destacarían en superioridad numérica los mismos que por omisión pusieron en el poder a aquellos a quienes gritaban… ¿Y se toman la molestia de protestar ante la sede de Génova cuando ni siquiera los votaron, cuando no hicieron lo mismo en Ferraz durante el tiempo en que gobernaron aquellos a quienes sí votaron? Me parece de una limpieza de manos (y no de conciencia como los miles de post que circulan por al red) digna de Pilatos. En este país la puta derecha nunca ha cambiado un ápice. Pero la puta izquierda…, joder, la puta izquierda tampoco. ¿Necesita reorganizarse, reinterpretarse, algo más de la autocrítica de la que jamás hará gala la derecha y dejar por tanto de imitar vicios ajenos? Supongo que esta es una de esas raras ocasiones (pero que en la actualidad, paradójicamente, son bastante habituales) en las que la unión no hace la fuerza sino que sólo nos muestra la magnitud de un problema. Debe ser que tu opción política es la que te enseña quien puede robarte y quien no y a quien has de levantarle la voz por ello. Efectivamente, España es completamente diferente al resto del mundo. Al señor Lance Armstrong le han pillado de esteroides hasta el culo y no han tardado ni dos centésimas de segundo en trasladar sus libros de la sección de deportes a la de ficción. En España, los libros de filosofía deberían trasladarlos a la sección de política. Porque nunca se ha defendido una verdad de que no sea parcial ni se ha buscado la razón como algo único. Lo cual nos habla de cómo vive y practica la política el votante de a pie: por un lado, con un espíritu de revancha atávico, y patético. Eterno. Por otro lado, sin importar lo que venga por delante ni lo que dejaron por detrás. Ambas vías, completamente irresponsables. Y en medio… En medio se debe hacer la luz. De otra manera seguiremos teniendo los políticos que, si bien no merecemos, sí nos hemos buscado.