viernes, 22 de noviembre de 2013

¿QUIÉN CUBRE LA BANDA IZQUIERDA?

Paul Newman decía que no era ni de izquierdas ni de derechas, y que lo que realmente le molestaba era la estupidez y la falta de honradez. Estas palabras llevan años madurando una idea dentro de mi cabeza, y es que cada día que pasa arraiga más profundamente en mí la convicción de que, si pudiera, la izquierda de este país ya habría resucitado a Franco. ¡Ay, cuan fiel alumno sería del innombrable! Así está el tema. Y así de oscuro. Lo que me sigue indignando de la izquierda de este país es, primero, que está más a la derecha que la propia derecha, y eso es mucho, porque para ello ha tenido que mentir demasiado y situarse casi en el extremo de la cuerda. En serio, dejémonos de chorradas, que la extrema izquierda no existe. No existe esa extrema izquierda que defienda el interés de las personas en lugar de los tipos de interés, ni la extrema izquierda que le haya recordado a la iglesia de una vez por todas que su reino no es de este mundo, ni existió nunca la extrema izquierda del 82, aquella que prometió dejar a España que no la iba a reconocer ni la madre que la parió. Que no, que el problema que arrastra la izquierda es el mismo que ha aquejado al Real Madrid durante años. Como no cuenta con un extremo izquierdo de garantías pone de titular a un diestro que juega a pierna cambiada. Y, segundo, que se ponga la pegatina de salva patrias, resucitando a los muertos cuando no gobierna y exhumando cadáveres cuando está en el poder (y en algo de esto estaría pensando cuando en las últimas elecciones el día de la votación se fijó para el 20 de noviembre, no te jode). ¡Me cago en la puta! ¡Qué barato sale hablar! El Real Madrid ha zanjado su problema a golpe de talonario. Lo de la izquierda lo veo más complicado: a golpe de talonario,… y subvencionada, y sindicada (que todo equipo que se precie tiene sus ultras), aceptó un chantaje que ha resultado ser ideológico en lugar de económico.

Pues bien. El sol no ha vuelto a ponerse en nuestro imperio aunque haya quien así lo imagina. Cada día, el sol sale por el este y se pone por el oeste, para sumir a la izquierda en la más absoluta oscuridad. Puesto que la izquierda siempre prometió hacer las cosas mejor que la derecha, y, coño, no bromeaba.