miércoles, 4 de abril de 2012

ABRIL

Ya está aquí la semana santa, y el diluvio universal que amenaza con aguar la fiesta a los feligreses. Abril, que no respeta nada. Las procesiones y el cine bíblico invadirán todos los canales durante los próximos siete días. Las multitudes se agolparán en el margen de las aceras aplaudiendo, gritando a la virgen a su paso, “¡Guapa!”, arrojando claveles a sus pies. Las religiones engendran a los fanáticos más peligrosos y no hay fanático más peligroso que el temeroso de Dios. ¡Timoratos! La religión se ha transformado en un asunto de superstición: más miedo que vergüenza. No creo en el sufrimiento de los costaleros. Como para fiarse de alguien que acepte como penitencia cargar con un tanque. Esto es idolatría y estos son los idólatras. Todo lo demás es puro folclore. Resumen de la situación: la parroquia espera una aparición, no un discurso. Cada año repasamos el santoral. Olvidamos que los milagros no existen. Cualquier cosa es más sincera que el cristianismo practicante en éste país: una vida laica y una devoción pública. Un ejemplo sin sujeto ni predicado. Pero vamos; no dramaticemos uno de los principios de estupidez que tan distraídos nos mantiene.



martes, 3 de abril de 2012

DESCALABRO DE MITOS. DIOSES DE BARRO II

Eva H no es graciosa. Sus guionistas no son graciosos. Como dos errores no sumarán nunca un acierto, ya puede aparecer en todos los programas de televisión que quiera, que no por ello va a resultar más graciosa de lo que no es. Por otra parte, su corte de pelo debe ser una broma pesada de su estilista. Pero de nada sirve tener una cara con personalidad. Tres errores tampoco suman un acierto.

Flo comenzó su carrera en televisión a lo grande, enseñando la raja del culo en un programa donde los colaboradores solían enseñar la polla impenitentemente, donde invitaban a travestis que se quedaban en tetas, y que ofrecía un striptease al final. Es decir, un programa con carnaza, el medio ideal para su incipiente humor escatológico. Años después, y debidamente descontextualizado, Flo no tiene ni puta gracia, y sus colaboradores mucha menos.

Hace años tuve el placer de presenciar una actuación de Pablo Motos al comienzo de su carrera, cuando todavía estaba hecho un tirillas. Actuaba por delante de Enrique San Francisco, e hizo que el público se partiera de risa sin decir absolutamente nada. Salió al escenario y se quedo allí plantado sin abrir la boca, con cara de alelado. Fue brillante. Nadie esperaba algo semejante. ¿Tan difícil es volver a repetir la jugada? En El Hormiguero, Pablo Motos y sus colaboradores no dejan de gritar ni un minuto, y el volumen de la música en ridículamente alto. El programa en cuestión es un ente histriónico, y de entrevistas malintencionadas. Ya se sabe, ese peculiar humor que tanto gusta y que consiste en intentar ridiculizar porque sí al invitado de turno.
Seamos sinceros: el humor, si es políticamente correcto, no es humor. Pero ridiculizar a tu invitado es una grosería e induce a pensar en una alarmante falta de ideas, El segundo de los principios del Tao, el wu wei, es innegable: cuando no sepas qué hacer, no hagas nada.

En España fue desalentador comprobar cómo el travestismo de sus humoristas pasó de ser causa de risa a convertirse en una excusa para cada chiste.

El costumbrismo es la base del humor. Dicen que reírse de uno mismo es signo de inteligencia. Y es cierto. Cuando el costumbrismo se convierte en humor, nos damos cuenta de lo idiotas que somos. Motivo por el cual, el humor esta más cerca de la verdad de lo que imaginamos.