domingo, 8 de julio de 2012

LA EUROCOPA Y LA CULPA


La Eurocopa que tan brillantemente ha conquistado la Selección Española ha dejado un poso que estoy decidido a remover, una identificación exacta con la realidad e imaginería de esta sociedad.
Cuanta razón tenía quien dijo aquello de que nadie es profeta en su tierra.
La vergonzosa actitud del periodismo nacional, cuestionando el juego de la Selección, y el descarado deseo por parte de algunos de sus miembros de que España no ganara la Eurocopa para apuntalar un criterio que nunca han tenido, ha resultado bochornosa. Patética.
Ha sido lamentable ver cómo iluminados devora-videos rescataban el posible fuera de juego del partido que nos enfrentó a Portugal en el Campeonato del Mundo de 2010 para cuestionar incluso el cetro mundial, aprovechando que la casualidad nos volvió a emparejar en semifinales con el país vecino, el último obstáculo antes de revalidar el título europeo.
Iluminados que vaticinaron la Eurocopa de Benzemà, enamorados del calcio que encumbraron a un tal Balotelli, visionarios a los que no se les caerá la cara de vergüenza porque para soltar las gilipolleces con las que se cubrieron de gloria no hace falta tenerla.
Intelectetontos del fútbol que jamás dieron una patada a una lata, que igualmente se creerían arquitectos después de observar las obras de al lado de su casa. Así es como se han convertido en parásitos, críticos que elogian a los extranjeros que a golpe de talonario militan en La Liga pero no han conseguido nada con sus selecciones.
Periodistas prestos a alabar la amenaza de cualquier equipo que no vista La Roja, y que luego se ponen del lado del vencedor. Incapaces de denunciar los fichajes de medio pelo que mueven comisiones millonarias en detrimento de todos los que Son y Están en la mejor cantera del mundo.
Los mismos que hacen campaña sin mirar por los suyos, los nuestros, para que le otorguen el Balón de Oro a un extranjero y satisfacer así una provinciana rivalidad sostenida por foráneos de distintos clubes. Qué puta vergüenza. Qué puta vergüenza.
Y como cómplices de todo esto, a su manera, se han incorporado a la concentración los modernos que se empeñan en odiar el fútbol. Los indignados con un deporte que muchos otros han elegido seguir.
Este verano ha quedado patente que entre las filas de estos indignados y sus simpatizantes no se comulga públicamente con la Selección. Y me parece muy bien que cada uno tenga sus gustos. Por eso, sospecho que tanto ataque gratuito a quien disfruta con el fútbol tiene mucho de complejo o frustración.
Claro que la victoria de la Selección no nos arregla la vida. Y vosotros tampoco. Quizás quieran que carguemos con la culpa de disfrutar con el deporte en lugar de con el cine patrio (deficitario y subvencionado), el rock in rio, el teatro, o las maniFIESTAS.
Como decía, el fútbol representa la metáfora de una sociedad tan desunida como es la española, que siempre ha recelado de si misma y ha mirado mal a cualquiera por el mero hecho de tener gustos diferentes.
Salta a la vista que lo que los políticos no consiguen lo hace la Selección Española. Y a lo mejor, si los indignados hubieran puesto más interés por identificarse con la bandera y defender su país, en lugar de hacer gala de la peculiar abstracción intelectual de una izquierda que siempre ve la sombra del fascismo inclusive en una camiseta, seguro que no tendrían nada que envidiar ahora. Pues puede que seamos unos borregos, pero todavía estamos esperando buenos pastores.

miércoles, 23 de mayo de 2012

CRÓNICA DE UNA PITADA ANUNCIADA

Esta es la crónica de una pitada anunciada, organizada y publicitada.
Debe ser que todos los nacionalistas por derecho caben en un campo de fútbol. Dicen que tan sólo constituyen un pequeño grupo, y siempre apuntan a los presuntos radicales del fondo que, para empezar, dado su número serían incapaces de abarrotar su propio estadio. Pero qué casualidad: los socios que ocupan el resto de las localidades se ponen de acuerdo con los otros para pitar a rabiar fuera de su estadio, allá donde su equipo juegue.
Tal vez, la excusa de que sólo son unos pocos es la venda que nos ponemos en los ojos los demás para dar la razón a quienes no quieren ver más allá de sus propias narices. Por si no fuera suficiente, hemos de cuadrarnos ante el paso de la pluralidad para dar la razón a quienes se sirven de ella para no respetar a los demás.
Siempre he estado de acuerdo con la independencia de quien no quiere compartir un proyecto común. No tengo problema alguno con quien quiera ser diferente. Pero debe ser que el diferente sí tiene un problema con que yo sea distinto.
Parece que hemos de sentir un arrollador sentimiento de culpabilidad por haber nacido en lo que para mucha gente es un extraño paraje. Creo que el problema no es ser distinto, acaso no ser diferente, una desgracia con la que hemos de cargar la inmensa mayoría. Y pobre del que se sienta distinto de alguien, pues el hombre o mujer que demuestre respeto por su bandera y a quienes representa es un fascista.
Como decía, siempre he abogado por la independencia de quien no quiere compartir un proyecto común. Pero se me ocurre que, vista la estúpida hipocresía que encierra la paradoja de competir por un título que en esta ocasión nadie está dispuesto a reconocer, propongo el termino medio, para acabar con tanta suspicacia y susceptibilidad a flor de piel. Para empezar, descentralicemos geográficamente el entramado burocrático e institucional del gobierno. Quizás así se vería la auténtica cara del problema. Un victimismo que actualmente resulta de postín, calculado y antideportivo. Una voluntad de continuar con el conveniente status quo: un piscinazo en toda regla; puro teatro. Jugar con un falso delantero centro y un libero leñero. De hecho, estoy seguro de que la brisa marina sería un buen acicate para despejar las embotadas mentes de los gobernantes. Pero, ¿adivinan? Nadie querría allí tan insignes instituciones, manifestaciones, celebraciones, desfiles…
No sé cuanto tiempo ha de pasar hasta que todos los diferentes seguidores y diferentes peñas del espacio exterior se den cuenta de la realidad: a ningún oriundo le importa una mierda que tú seas seguidor del valuarte deportivo de su bandera mientras continúes sin ser tan diferente como ellos. En estos casos, formas parte, poco más o menos, de la legión extranjera. Pero estás de suerte si demuestras aptitudes para el jogo bonito. Porque en tu caso, la vía es de doble sentido.
El patriotismo es el vicio de los depravados, decía Oscar Wilde (sobre todo cuando su carácter es tan provinciano). Así habrá quienes se empeñen encarecidamente en nacionalizarte una vez que el éxito te acompañe a su lado. Los mismos que siempre hicieron la vista gorda cuando sus estrellas acudían a la competición internacional con el único motivo de engordar su cuenta corriente cuando los resultados no… acompañaban.
Te repito que yo soy el primero en defender el derecho a la emancipación de quien elija caminar por la senda que más le apetezca, pero hay muchos puntos oscuros en una independencia que no se quiere ni conviene plantear con seriedad. Una independencia populista y electoralista, de quien no llora no mama, de pensamiento libre asociado: hacer lo que me dé la gana y que otro limpie la casa cuando la deje perdida. Hoy por hoy, a los diferentes les va muy bien siendo la independencia un sentimiento y no una realidad. Algo que ni siquiera sospechan, pero que saben de sobra los dirigentes de sus partidos nacionalistas, que son los únicos a quienes se lo pueden y deben reprochar. Tal y como se presentan los acontecimientos, seamos honestos: en este caso, el fútbol es una metáfora de la vida real, y a pocos se les escapa que uno de los flecos de la debacle del fin de ciclo supone bajar el volumen de todas las tesis revanchistas y nacionalistas que han encontrado eco en un triunfo deportivo.
Verdaderamente lamentable y fuera de juego.
No obstante, la solución de emergencia sería muy fácil: si no están de acuerdo con el reglamento, inscríbanse ustedes en una liga extranjera acorde con su espíritu… U organicen la suya propia entre ustedes mismos, y a ganar siempre.
Pero no lo olviden: lo malo de pasar factura siempre que ganas es que algún día vas y pierdes.



miércoles, 4 de abril de 2012

ABRIL

Ya está aquí la semana santa, y el diluvio universal que amenaza con aguar la fiesta a los feligreses. Abril, que no respeta nada. Las procesiones y el cine bíblico invadirán todos los canales durante los próximos siete días. Las multitudes se agolparán en el margen de las aceras aplaudiendo, gritando a la virgen a su paso, “¡Guapa!”, arrojando claveles a sus pies. Las religiones engendran a los fanáticos más peligrosos y no hay fanático más peligroso que el temeroso de Dios. ¡Timoratos! La religión se ha transformado en un asunto de superstición: más miedo que vergüenza. No creo en el sufrimiento de los costaleros. Como para fiarse de alguien que acepte como penitencia cargar con un tanque. Esto es idolatría y estos son los idólatras. Todo lo demás es puro folclore. Resumen de la situación: la parroquia espera una aparición, no un discurso. Cada año repasamos el santoral. Olvidamos que los milagros no existen. Cualquier cosa es más sincera que el cristianismo practicante en éste país: una vida laica y una devoción pública. Un ejemplo sin sujeto ni predicado. Pero vamos; no dramaticemos uno de los principios de estupidez que tan distraídos nos mantiene.



martes, 3 de abril de 2012

DESCALABRO DE MITOS. DIOSES DE BARRO II

Eva H no es graciosa. Sus guionistas no son graciosos. Como dos errores no sumarán nunca un acierto, ya puede aparecer en todos los programas de televisión que quiera, que no por ello va a resultar más graciosa de lo que no es. Por otra parte, su corte de pelo debe ser una broma pesada de su estilista. Pero de nada sirve tener una cara con personalidad. Tres errores tampoco suman un acierto.

Flo comenzó su carrera en televisión a lo grande, enseñando la raja del culo en un programa donde los colaboradores solían enseñar la polla impenitentemente, donde invitaban a travestis que se quedaban en tetas, y que ofrecía un striptease al final. Es decir, un programa con carnaza, el medio ideal para su incipiente humor escatológico. Años después, y debidamente descontextualizado, Flo no tiene ni puta gracia, y sus colaboradores mucha menos.

Hace años tuve el placer de presenciar una actuación de Pablo Motos al comienzo de su carrera, cuando todavía estaba hecho un tirillas. Actuaba por delante de Enrique San Francisco, e hizo que el público se partiera de risa sin decir absolutamente nada. Salió al escenario y se quedo allí plantado sin abrir la boca, con cara de alelado. Fue brillante. Nadie esperaba algo semejante. ¿Tan difícil es volver a repetir la jugada? En El Hormiguero, Pablo Motos y sus colaboradores no dejan de gritar ni un minuto, y el volumen de la música en ridículamente alto. El programa en cuestión es un ente histriónico, y de entrevistas malintencionadas. Ya se sabe, ese peculiar humor que tanto gusta y que consiste en intentar ridiculizar porque sí al invitado de turno.
Seamos sinceros: el humor, si es políticamente correcto, no es humor. Pero ridiculizar a tu invitado es una grosería e induce a pensar en una alarmante falta de ideas, El segundo de los principios del Tao, el wu wei, es innegable: cuando no sepas qué hacer, no hagas nada.

En España fue desalentador comprobar cómo el travestismo de sus humoristas pasó de ser causa de risa a convertirse en una excusa para cada chiste.

El costumbrismo es la base del humor. Dicen que reírse de uno mismo es signo de inteligencia. Y es cierto. Cuando el costumbrismo se convierte en humor, nos damos cuenta de lo idiotas que somos. Motivo por el cual, el humor esta más cerca de la verdad de lo que imaginamos.

martes, 27 de marzo de 2012

DESCALABRO DE MITOS. DIOSES DE BARRO

Leonard Cohen susurra de puta made. Pero ¿cantar? ¿Alguien le ha oído cantar alguna vez?

Sabina escribe unas letras muy buenas. Pero le pasa lo mismo que a Bob Dylan. Su voz es más espantosa cada día que pasa. Sabina y Bob tienen algo en común: son mejores letristas que cantantes. Supongo que deberían aprender de Leonard Cohen.

Nadie niega que Ramones fueran los precursores de un estilo que musicalmente no dice ni aporta nada. Y ahí siguen; en lo alto del pedestal.

Entre 1988, fecha de la publicación de New Jersey, y 1992, fecha de la publicación del esperadísimo Keep The Faith, Bon Jovi fue el tío que movía los hilos en el rock and roll. Si no te gustó entonces, te jodes igual que ahora.

Por si alguien no lo sabía, Hombres G arrasaban en Sudamérica tanto o más que en su país de origen. Por este motivo, allí eran conocidos como los Beatles latinos. Pero los comienzos del grupo se acercan más a la propuesta estilística de los Ramones que a la de los Beatles, como puede apreciarse en su primera película Sufre Mamón. Si Ramones eran unos genios, Hombres G y Los Nikis también lo son.

El mejor disco de Yngwie J. Malmsteen no es Eclipse, como está empeñada la crítica especializada. El premio es para Odissey. Un trabajo en el que la propensión del sueco a masturbar el mástil de su guitarra se encuentra atenuada por la construcción de unos riffs perfectamente definidos y efectivos, de una cuadratura instrumental estándar. Eclipse, sin embargo, fue el primer atisbo de lo que a la postre sería su perdición: intentar convertirse en Yngwie J. Mozart. En el siguiente trabajo, Fire And Ice, se hace totalmente patente el descalabro. Su empeño compositivo en fusionar su virtuosismo onanista y la música clásica desemboca en una enorme disonancia interpretativa. Es decir, Fire And Ice es una puta mierda de álbum que encima mereció la etiqueta de metal neoclásico, que es lo más absurdo que se ha escrito en la prensa especializada desde hace años.

Por cierto, Kirk Hammet, guitarrista solista de Metallica, es otro masturbamástiles. Lo que pasa es que tarda más en hacerse una paja.

A Different Kind Of True es el nuevo disco de Van Halen. Pero sólo porque no ha sido editado con anterioridad a 2012. Por lo tanto, no puede decirse de Eddie Van halen aquello de quien tuvo, retuvo. En su caso, quien tuvo, tuvo. Y punto. A Different Kind Of True no es más que la remasterización de antiguas maquetas grabadas. Que Eddie sigue demostrando una técnica incomparable es indiscutible. Que siga inspirado a la hora de componer, no. Le pese a quien le pese, se llame como se llame, y escriba donde escriba.

Queen era una banda de rock tocando pop. Y no, su guitarrista no es el mejor de la historia. Que se os quite de la cabeza. Curiosamente, Queen y Bon Jovi tienen algo en común: siempre se subestimó la labor de su bajista. En el caso de Bon Jovi las comparaciones son odiosas, ya que el bajo siempre fue mejor que la guitarra.

El disco homónimo de la banda Mötley Crüe, fue su mejor trabajo hasta la a aparición de Saints Of Los Angeles. Cómo no, la crítica especializada lo atacó sin piedad, tildándolo de ser una imitación de Soundgarden. Discutible. Se cebó en el hecho de que aquellos no eran los Crüe de sexo, drogas y rock and roll. Por otra parte, tampoco tenían derecho a seguir siéndolo. Por lo visto, cualquier grupo que hubiera editado un álbum con anterioridad a Nevermind, debía desaparecer; o en su defecto, acreditar como lugar de residencia Seattle... No sé, chavales. Uno no deja de querer a su novia porque un día se ponga bragas de algodón en lugar del tanga de encaje. Y si es buena en la cama, ¿qué importancia específica tiene lo que llevaba puesto dos minutos antes? Sospecho que los críticos especializados de rock no se acostaban con muchas chicas a mediados de los noventa. Y sospecho que siguen igual.

Shakira no tiene una manera propia de cantar. No sabe cantar, ni se la entiende cuando lo intenta. Y sus meneos tan sólo sirven para que alguien se masturbe escuchando a Yngwie J. Malmsteen al mismo tiempo.

¡Por supuesto! ¡Kiss son los Beatles del rock! Sus letras son más yeah!, más baby, y más c´mon. Y poco más.



lunes, 19 de marzo de 2012

REQUIEM

Las noches no son las mismas sin humo. Se hace imperceptible lo que te devora por dentro. Ahora me escuecen los ojos sólo cuando miro al este. Le digo al taxista que acelere, que voy a morir, que duermo en el ataúd de mis sueños; que soy inmortal sólo mientras escribo. Le aseguro que mis cenizas no van a salir volando, que el poso de mi amargura pesa demasiado, que no tengo esperanzas. Le digo que visto de negro porque mi alma es como el infierno: no hay salida. Corre, corre, corre. Llegamos a tiempo. Le digo, gracias, ha salvado a un pobre diablo. Y a su pregunta, cómo es eso de vivir eternamente, respondo que soy un vago y que yo mismo me he enterrado cientos de veces; que vivir eternamente es una parte del trabajo de no morirte nunca, y quizás mañana se me ocurra algo por lo que seguir escribiendo.

domingo, 18 de marzo de 2012

SUPERNOVA

Eres una estrella del rock de las letras impactando de lleno en todas las páginas en blanco. Eres un sabelotodo de mierda licenciado en nada. Has planeado el asesinato de todos tus ídolos. Has imaginado suplantar a tus cantantes favoritos. Joder, eres el tipo de persona que queremos en el Templo. Eres el cínico cansado de la verdad que quiere que todo vuele por los aires. De acuerdo. No hace falta que hagas reserva. Eres quien nunca llegó a ninguna parte pero no quería estar en ningún sitio. Conoces los caminos del olvido. Perfecto. Has comido con tarados, has trabajado con mendigos, has follado con princesas, has bebido de la copa de un rey, has sido juzgado por un tribunal de payasos, todas las putas que conoces te han calumniado. Ven como seas, como el novio de la muerte. Nadie te ha creído y nadie te sigue, pero a nosotros nos vales. Escucharemos tu historia y la convertiremos en un mantra. Ven. No vamos a pedirte el puto currículum. Se ve a la legua que eres buena persona.

sábado, 17 de marzo de 2012

AQUÍ, Y AHORA

El pasado no cuenta.
El presente es incierto.
El futuro no existe. Es una ilusión. Es el pasado del que hablan los ancianos al repasar su vida y que imaginábamos para nosotros. No existen líneas temporales. La tradición oral tuvo una importancia crucial en la construcción del falso futuro, de un presente que se suma y sólo comporta el pasado.
El único futuro que puede conocer la experiencia es la muerte. Y la muerte puede llegar hoy, sin avisar, en un presente desconocido. Bien sabe La Muerte que a nadie le espera el futuro.
La palabra que más ha contribuido a hundir en la miseria al ser humano es PROGRESO. Eso que nos prometía un futuro mejor. Si fuéramos un poco más conscientes de nuestro propio destino, comprenderíamos que el tiempo es tan sólo la cuenta atrás hacia la extinción.
Nacer para morir. Todo Lo demás es empeorar. Y recordar.
¿Qué futuro recordaremos cuando somos la primera generación que vive peor que sus padres? El progreso nos ha convertido en parados, prejubilados, en rentistas adelantados de las migajas que puedan dejarnos.
Este es el Templo De La Destrucción, y no voy a contarte mentiras. No sé por qué no se os mete en la cabeza una cosa: no va a haber una revolución. La poesía recuerda a los héroes; las canciones hablan del espíritu de los tiempos. Pero si no te duelen las manos, ¿cómo esperas cambiar el mundo? Que sí, que las margaritas pueden hacer que los fusiles se queden mudos, pero sólo la sed y el hambre, y no las buenas razones ni tu indignación infinita, prenderán la mecha de la revolución.
¿Dónde están todos aquellos que pretendían cambiar el mundo? Reagrupados en el olvido. En el presente. Ayer, hoy día, mañana y pasado. Porque no hay futuro. Y es algo de lo que no se enteran.