lunes, 9 de agosto de 2010

SOLO AXL ROSE PUEDE SACARNOS DE ESTA

España es un país muy dado al culturetanismo: la cultura a golpe de decreto, un progresismo malintencionado, un tráfico de influencias a prueba de balas, y de tontos, y del déficit publico, y de la subida del transporte publico, y, en definitiva, cualquier cosa más importante que se os ocurra subvencionar antes que la Pasarela Cibeles. Conviene recordar en vísperas de tal acontecimiento que la cultura ha de resultar accesible a todos, sobre todo, especialmente en este caso, cuando la pagamos. Pero he aquí que el españolito medio, y, concretamente el madrileño de andar por casa, sólo puede aspirar a vestirse en Zara, una marca (no confundir con firma) que irónicamente ha alcanzado su estatus preponderante en el negocio textil aprovechando el esfuerzo y el dinero derrochado en cualquiera de las pasarelas mundiales para concedernos un margen asequible en nuestras compras y aliviar la terrible mordedura del capitalismo protegido: pagar dos veces por la misma prenda.
El culturetanismo solo es posible es sociedades desarrolladas gracias a la corrección política. Y en la Comunidad de Madrid, la política corrige y dice qué es lo correcto...¡Hail!
Pero el culturetanismo no existiría sin el ejército de culturetas que lo definen. Y, por si os lo estáis preguntando, efectivamente el cultureta fue antes que el huevo. El cultureta ya existía antes, con apoyo o sin apoyo institucional. Fueron y siguen siendo los modernos (con toda la carga despectiva que se me ocurre para el término) que por modernidad entienden que el mundo no puede pasar sin su trabajo. Su arte. Y digo arte porque no se puede aspirar a ser un precursor de la cultura si uno no es un artista, y sobre todo, y he aquí el quid de la cuestión, porque sin esa etiqueta cosida en la espalda de la creación nadie daría un duro por ver desfilar una colección de burkas firmados del puño y letra de ninguno de estos culturetas.
Lástima que no siga entre nosotros Oscar Wilde para recordarnos que todo arte es completamente inútil. Y más si se pueden descoser sus mangas.