domingo, 8 de agosto de 2010

DE MADRID A CIELO

Madrid es una ciudad remendada con parches que se deshilachan en cada periodo estival. Parece un crío que pega un estirón cada vez que le suben los calores para beneficio del ejército de picapedreros de Keynes, teórico del último recurso post-ladrillo como modelo de producción en la Comunidad de Madrid: la reforma infinita y la chapuza continua...¡Ah!...Y los Putos Juegos Olímpicos. En las trincheras de la economía subsiste y se mantiene arraigada con fuerza la idea de seguir avanzando a toda costa, metro a metro, embarrados hasta las rodillas por una deuda no declarada en una guerra donde no se divisa el frente y en la que uno tiene la ligera sospecha de que lo tratan como a un pelotón enemigo al que tendieran una emboscada nada más salir de casa, en el metro, en la cola del cine...Haya donde vaya.
En Madrid el límite parece ser el cielo. Pero todavía conservo la esperanza de que no se le ocurra a algún gilipollas construir una escalera para llegar hasta allí arriba y alicatarle los bajos al Gran Jefe. La última vez que intentamos algo parecido con la Torre de Babel nos dieron para pelo. ¡Y qué coño! ¡Aún debería de durarnos el escarnio! En mi vida me he sentido más apático que como contribuyente.
Por favor, dejadnos el cielo de Madrid ya que no parece haber mas infierno que un verano en la ciudad.