viernes, 20 de agosto de 2010

LA PARADOJA INFINITA

Lo mismo Platón estaba equivocado y el mundo de las ideas es el nuestro. En la red no hay nada nuevo que destapar y por supuesto nada perfecto creado. El soporte no le imprime carácter a lo que circula ni un sentido diferente ( a no ser que estés inmerso en una competición por ver si eres capaz de agregar a más de 150.000 amigos en facebook). A ese respecto no supone un avance lineal en el progreso de la civilización. Se trata de algo paralelo, de una duplicidad de sus vicios y virtudes. Internet es la prueba de que hoy por hoy el hombre no es capaz de imaginar ni de construir un mundo mejor al que pertenece. La red es una vía directa hacia la mediocridad. Las ideas han de mover el mundo, no los medios. El deber de las ideas es imponer su dictadura y no plegarse a un soporte. No hablo de información. Hablo de pensamiento. Incluso una mala idea resulta interesante. Pero cuando se repite, resulta igual de coñazo que el sinsentido de repetir hasta la saciedad las buenas ideas.
Esa espiritualidad que Bowie y muchos otros han presentido en la tecnológia no puede más que transformarnos en unos incapacitados mentales. La globalización que está al alcance de nuestra mano pasa por convertirnos en seres encerrados en una habitación frente a la pantalla del ordenador. El sexo virtual es un camelo. Es como una paja mal hecha dentro de otra paja aburrida y concebida con tristeza.
Está clarísimo. La primera consecuencia del progreso es el aburrimiento. Todo progreso conlleva cierta dosis de estupidez y su propagación. Sería romántico hablar de un impulso tecnológico que mejorase nuestras vidas sin tener en cuenta por encima de todo el factor industrial y su comercialización. La realidad imperante es que la industria domina la perspectiva de la oferta y la demanda. Todo está patentado y no tenemos razones para quejarnos de nada. Ser un rebelde está pasado de moda. Nuestros teléfonos móviles nos han licenciado del servicio en cualquier barco pirata. ¿Quién se cree todavía que un tío tan moñas como Luke Skywalker devuelve la paz a la galaxia y restituye el equilibrio en la fuerza? Ser rebelde está pasado de moda, y la última estocada nos la ha dado la crítica musical tildando a Radiohead como la mejor banda de la década... No sé, hermanos y hermanas...Escucho O.K. Computer y Kid A y parece que la radio se ha jodido y no sintoniza bien. La propia repetición de sus letras por parte de Tom Yorke logra un efecto mecánico y devastador: es el discurso ideal para un Terminator colocado y fanático de Camus y Sartre. No entiendo a los críticos que han flipado con estos discos. La falta de dirección, la no cultura, la asunción de un futuro robòtico, y la corriente nihilista y el recelo inherente al avance científico, todo esto junto, quizás sirva para justificar una visiòn del mundo. Pero resulta que no nos hemos librado de casi nada y mucho menos vivimos mejor que antes.