domingo, 17 de octubre de 2010

PELEANDO A LA CONTRA II

El símbolo más aberrante de nuestra civilización es la espectacularidad de la pobreza. La promesa del progreso ha conseguido hacer indiferentes, o por otra parte totalmente complementarias, la pobreza espiritual y la pobreza material.
La espectacularidad de la pobreza espiritual, esa que se razona habitualmente como necesidad imperante, como ingenio hambriento, patrulla por las calles de mi barrio conduciendo un BMW, un Audi, un Mercedes, modelos rodados por el tráfico... de estupefacientes. Voy a explicártelo como si fueras un niño de cinco años para que te quede bien claro: la droga es mala. Siempre es mala. La droga hace de un hombre fuerte un hombre débil. La droga convierte a los hombres en miserables, crea relaciones viciadas por el síndrome de abstinencia, desconfía siempre de quien no se droga, te acusará de ser un moralista y ¿quién cojones te crees tú que eres? Ni mejor ni peor, no soy un yonqui.
Por obra y gracia de la maldita droga deberían de legalizar la prostitución, para que los millones de chupapollas de este país tengan un trabajo acorde a su verdadera actividad y sus madres disfruten de una pensión digna. Deberían desmantelar todos los enchufes del país, para que estos chupapollas puedan lamer sus puntas libres si así lo desean o dedicarse a buscar trabajo de forma seria y digna. Nunca mejor dicho, la precariedad laboral es un problema de ... base.
La espectacularidad de la pobreza material tiene su causa y efecto en la malsana y mal entendida envidia de la gente humilde, que se hipoteca con un BMW, un Audi, un Mercedes, modelos de hace mas de diez años con deuda financiada a un plazo de siete con tal de lucir como un pandillero, pero sin discurso, levantandose cada día a las siete de la mañana para ir a colocar tarros de conservas en las estanterías de un supermercado. Es la extraña trampa del crédito, el anzuelo de la pobreza espectacular, el carácter tragicómico del ideal de igualdad.

PELEANDO A LA CONTRA

Peleando a la contra, después de haber encajado unos cuantos golpes, con la certeza de que siempre llueven palos, escuchando a Led Zeppelin, seguramente la magia negra exista, aunque tu discurso sea el del amor, me he ganado mi respeto. Seguimos golpeando y follando, porque nunca nos habéis derribado. Acumuláis puntos en un combate amañado, pero no nos falta ningún diente, no hemos subido de peso, no damos tregua ni la pedimos. Si el tiempo parece no estar de nuestra parte, ahora es movimiento. La longitud de tiempo, sin embargo, determinará un espacio contínuo donde se posará mi mirada en un instante claro e infinito en el que no existís y no hay más combates que librar. Amén.

viernes, 15 de octubre de 2010

GUILLOTINA: INSTRUCCIONES DE USO

Se acabó lo que se daba. Fin de la Historia. Ya lo dijo Fukuyama hace más de una década: el combate ideológico ha terminado. El liberalismo capitalista se ha impuesto y ha impulsado la tecnocracia como único baremo para determinar de aquí en adelante el progreso del ser humano. La visión del politólogo estadounidense de origen japones por poco deja en le paro al mismísimo James Bond, reconvertido en los últimos tiempos en un agente más de la lucha antiterrorista.
Como reducto ideológico, ya sean sus pinceladas de carácter político y nacionalista o político y religioso, la actividad terrorista pretende el reconocimiento de una identidad poco más que antropológica o un gobierno divino de designio fascista, pero no acabar con el orden instaurado que tan buenos beneficios le proporciona a quienes se proclaman liberadores del mismo pueblo a quien pretenden administrar. Y supongo que, últimamente, esta lección se ha llevado bastante bien a la practica en algún que otro país latinoamericano, donde la libertad prometida ha sido sustituida por un socialismo punitivo y arrendatario. Vamos, que han convertido el país en una república bananera con todas las de-la-ley. Porque el socialismo, como movimiento ilustrado, también es un negocio considerable: rebelarse vende, y tanto como cualquier otra cosa. Hasta pareciera que los Rage Againts The Machine se han vuelto a reunir...por la pasta, claro está. La pequeña y puntual rebeldía al orden establecido, la resistencia underground planetaria que se desarrolla de manera global y se deja sentir en la calle en cada una de las reuniones del g-8 o sobre el clima mundial, hace más bien que mal al sistema que pretenden combatir: insufla aliento a una oposición desvalida para hacernos creer que otro mundo es posible. ¿Pero es posible después de que en las dos últimas conferencias sobre el medio ambiente no se haya llegado a ningún acuerdo? ¿Es posible después de que el propio estafado, damnificado, el contribuyente, haya tenido que poner de su parte para el rescate financiero de quien le ha hundido la vida con la bendición sofocada de un gobierno maniatado que, supuestamente, tenía que velar por su bien? Jamás nos deberíamos haber permitido llegar a ése punto. El riesgo moral que implicaba ha sido directamente obviado. Sinceramente, parece que no nos preguntamos si el sistema es un garante de libertades, si no si este sistema va a seguir ofreciéndonos esas pequeñas libertades que nos han convertido en dóciles votantes y contribuyentes más o menos enfadados. Sobre todo porque la resistencia no ha sabido llegar al pueblo. Entre otras cosas, porque se ha organizado en torno a los medios que el mercado puede ofrecer, y eso le ha conferido un aire elitista y arrogante, que es el collar que se cuelgan al cuello sin saberlo quienes se definen como alternativos y moralmente superiores a quienes continúan sin plantearse su disposición en el engranaje. En lugar de acercarse al pueblo, se han separado de èl y lo han tachado de cómplice.
Si este no es el fin de la Historia, me preocupa aún más que nosotros seamos la primera generación que va a vivir peor que sus padres. Nuestro esfuerzo no vale la pena, no vamos a conseguir nada. Ya somos rentistas de las migajas que puedan ofrecernos nuestros padres en su lecho de muerte. Y tiene toda la pinta que la herencia para nuestros hijos vaya a ser hipotecarlos para buena parte de su vida.
Pero la Historia es también un reloj que apenas se ha adelantado demasiado desde hace un par de siglos, cuando la situación pintaba igual de mal para la mayoría de los mortales, pero el ánimo y disposición para enfrentarse al problema era bien diferente. Entonces sí que te hubieran tachado de demagogo al hablar de talante, de diálogo, de una alianza de naciones, de reforma laboral. Habrían descubierto tu intención de escurrir el bulto, salvar el culo, y tu destino hubiera sido la guillotina.
En puridad, los padres de la democracia se preguntaron cuál era el precio de la libertad y si merecía la pena asumir ése precio para lograr la igualdad. Doscientos años después, la misma calaña que desfilo frente a la cuchilla nos hizo creer que la economía era un símbolo, un totem sagrado cuyo designio divino e inmutable era incuestionable. Hoy en día aquellos franceses que tuvieron el coraje y determinación para hacerles frente no dudarían un segundo en apuntar que los valores que definen el gobierno del pueblo necesitan purgarse y renovarse de manera cíclica y para escarnio público de quienes se han cagado encima de él de manera inmisericorde.

martes, 14 de septiembre de 2010

MEMORIA DEL TEMPLO


El camino hacia el Templo se pierde en el corazón de la cordillera de Lepethomei. No hay huellas que indiquen los pasos que conducen a sus puertas, ni señales para reconocer el terreno, que cambia con las estaciones y los brotes de las flores del mal para despistar a quien no debe divisar nunca sus muros. Es un viaje al fin de la noche en estos tiempos donde reina el silencio.
El Templo está guardado por la montaña, donde sólo se deja hablar al viento, y por el precipicio donde las palabras se derraman sobre el mundo. Dentro no rigen leyes. Existe un tú y un yo y un nosotros, el ruido y la furia y una decena de tus zapatos de tacón que no serían posibles sin ti y sin mí.
No hay ningún criterio de selección para ingresar en el Templo. Hay que estar preparado.
Debes conocer la violencia y entenderla.
Debes reír, y saber llorar sin hacer ostentación del sufrimiento.
En el Templo se enseña que cada palabra escrita debe pesar con el acierto de la libertad.
Aquí aprenderás la gramática de la justicia. Aprenderás que lo que no tiene sentido no necesita explicación.
No se oyen plegarias, ni salmodias, pues sólo la búsqueda del propio perdón te conducirá al descubrimiento de la verdad.
Y sólo la verdad te abrirá las puertas del Templo.
Te cruzarás entonces con un hombre con una magnolia en el ojal de su chaqueta...que tendrá otra para ti.

lunes, 13 de septiembre de 2010

LA VUELTA AL COLE

El Corte Inglés debe estar repleto de aquellos sabioncillos que pasaban sus vacaciones entre chapuzones y media hora de vacaciones santillana antes de la siesta, y que llegaban a clase en septiembre haciendo quebrados como si llevaran toda la vida dedicándose a ello. ¡La madre que los parió! Tan aplicados eran que la vuelta al cole ya es una tortura programada con un mes de antelación en sus campañas publicitarias, como lo es la primavera para las niñas que querían ser mayores, y la navidad para aquellos mocosos que se empeñaban en montar el árbol y el nacimiento a mes vista para depresión generalizada del resto de la familia, y que había que desmontar después de las fiestas aprovechando el horario escolar para que no protestaran.
La vuelta al cole está ilustrada con la cara de esos angelitos uniformados y futuribles de alguna serie de televisión, que aprovechan para declamar ante las cámaras la lección que tan bien les han enseñado unos padres cansados de sus hijos sobre lo encantados que están de volver a clase y lo mucho que les gusta aprender... ¿Nos hemos vuelto locos o es que los niños de hoy se han convertido en los propios administradores del campo de concentración, en los arquitectos del Muro? Menudo berrinche me cogí el primer día de clase. Recuerdo que la vuelta al cole no me hacía ni puta gracia. Por lo menos no tenía a mi padre dándome la espalda para soltar cuatro gilipolleces y rellenar así tres minutos de informativo.
Aprender no es guay con siete años porque, para empezar, ni siquiera tienes gusto para elegir la ropa que llevas puesta. La vuelta al cole es lo peor que le puede pasar a un niño que quiera seguir siéndolo, y está el mundo como para no intentarlo. Los niños de verdad aprenden por inercia y no porque se lo propongan. Porque es lo único que saben hacer cuando no están con los click o la barbie o pegando a su hermano o hermana. Y ya es suficiente. Y sobre todo porque no les queda más remedio que ir pasando de curso cuando viven en la república independiente de mamá y papá (que como todo el mundo sabe es la primera de las dictaduras). Dos que si hubieran podido habrían vivido de sus padres hasta poder hacerlo de sus hijos.

TODOS LOS GATOS PARDOS DE LA CAPITAL

Los madrileños siempre fuimos seres nocturnos. Gatos. De esta manera comenzaron a llamarnos los franceses cuando al abrigo de la noche nos movíamos por los tejados de la villa en nuestra lucha contra el invasor. Eramos animales nocturnos de distinto pelaje e inteligencia humana y nuestra noche se convirtió en la mejor embajadora de la ciudad, nuestro bien más preciado. Pero eso fue antes de su embargo, convencidos quienes nos gobiernan de que algo tan significativo no podía pasar sin ser una parte vinculante de la imagen de su gobierno. Así, hoy en día, al caer el sol, todos los gatos son pardos en la capital, y los que nunca salen porque hace demasiado frío, o demasiado calor, porque llueve o luce el sol, se echan a la calle con una inusitada avidez programada el día del orgullo gay, para contemplar las luces que decoran las calles en navidad (que por cierto, también es un asunto bastante gay, por aquello que todo el mundo sabe que no hay nada más gay que un árbol de navidad), y, como no, la noche en blanco, la última estupidez del imaginario que rige la capital, entretenimiento ilustrado, como variante lúdica de la forma de gobierno que ya desarrollara en el reino el primer alcalde de la capital, Carlos III.
Y se echan a la calle todos los gatos pardos que han confundido un rebaño de borregos con una fiesta, todos los viejos gatos que disfrutan del distraído y fatuo placer de caminar por el centro de la gran vía y que regresan a casa cansados y con la indolente mirada de quien pasea por los barracones de la misma feria que llega al pueblo todos los veranos; todos los que, un tanto confundidos, asimilan vagamente que no hace más interesante compartir algo que no entienden con las miles de personas a las que tampoco les gusta lo que están viendo; y, como no, todos los gatos que deciden no ir a los mismos sitios que no pisarían a la luz del día.
No hace mucho tiempo fuimos la realeza de estas calles, bebíamos en cualquier esquina, cantábamos en los callejones que jamás volverán a ser palcos privados, iluminados como están para que seamos testigos del esperpento. Antes siempre nos quedaba la noche del día siguiente y ahora no sabemos a donde ir. Nos hemos convertido en gatos domésticos, desorientados fuera de nuestro entorno familiar, en danza toda la noche sin ton ni son, soñando que todavía tenemos algo que decir de nuestra ciudad. Y el sueño de la razón, que no es más que el efecto disuasorio de las urnas, ha acabado por engendrar, como prometía, los monstruos que hoy nos gobiernan y ya adelantó Goya en sus caprichos. Una clase que ha tomado conciencia de sí misma y que por ello mismo no se ve reflejada en aquellos a quienes tiene que servir. Una  clase que pretende que sigamos enamorados de una ciudad como de un folleto turístico para japoneses, con un horario y una programación precisa y por cumplir.
Como gatos, los madrileños hemos dejado de andar por los tejados para husmear ente las bolsas de basura, a la intemperie, antes de volver a casa y creernos a salvo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

LIKE A ROLLING SPANISH FUCKING STONE

Es fácil entender como la crítica especializada (jamás una palabra estuvo tan mal empleada para definir una ocupación) en España ha tratado siempre a MUSE como un caso aparte de la escena musical mundial, como una pequeña anomalía o enfermedad que hubiera que reconocer o padecer para no incurrir en el más espantoso de los ridículos negando la evidencia de que, hoy por hoy, la banda originaria de Teignmouth son el mayor grupo de rock que hay en el planeta. Y no lo son por existir por sí mismos y no vivir de las rentas, ni por ser dueños de una discográfica apabullante en casi menos de una década, ni por demostrar que son tan capaces como cualquiera de llenar estadios; lo son precisamente por conjugar esas tres características bajo el signo de la congruencia, desarrollando una carrera sin parangón que primero les ha dotado de un sonido propio e inigualable cualesquiera que sean los territorios sonoros que se propongan explorar para mayor relevancia de su propia identidad, y demostrando en directo (la liga en la que se demuestra quienes son los mejores) toda la intensidad de una propuesta enlatada por la industria pero rebasada y aumentada en vivo sin ningún lugar a dudas.
En este país no se entiende como un grupo de rock puede lidiar con la opera de manera tan natural, pero la reseña y el eco internacional es tan grande que hay mencionar de pasada sus conciertos, entre otras cosas porque no se puede esconder a tanto fan. Y en España esto no se entiende porque la prensa musical no sabe qué es la congruencia en sí misma. España es un país que odia el rock. Quien quiera ver cual es el estado del supuesto rock nacional no tienen más que tragarse los conciertos de Radio3: indie pop intelectualizado de feria: cero actitud para empezar y experimentos sónicos de un gafa pasta de pedo trasnochado en el mejor de los casos; pijos o modernikis que no saben sacar a su guitarra más de tres acordes seguidos; punk de guardería para la banda sonora del penúltimo descalabro en forma de serie de televisión; blues ecléctico sin pena ni gloria (cuando resulta que atesoramos la fuerza y hondura del flamenco); o mi preferido, el nuevo country minimalista folklórico en el que se ha convertido el cantautor de toda la vida por el mero hecho de cantar (o intentarlo) en inglés. Todos ellos con magníficas reseñas en uno medios que despiden un tufillo propagandístico considerable. Más aún si cabe, cuando al amparo del motor turístico que inocula el virus cluber y los festivales veraniegos resultan magnas obras de indudable respeto cualquier mierda electrónica que se publique; y sobre todo, ondeando sin pudor y conveniencia la bandera de la autenticidad y la honradez anti-mainstream de la mano de un género como el rap, absolutamente intrascendente en su versión española, como vía para que editoriales bien pagadas por sus anunciantes pontifiquen sin escrúpulos la llamada cultura urbana. Las mismas que miman y adoran el batiburrillo ridículo del flamenco fusión... En serio, cuando oigáis  la palabra fusión para definir un género musical, echaros a temblar.
En este país el rock se ha desnaturalizado para acoplarse al gusto del adolescente que baila High Way To Hell al final de las sesiones de pacha. Su degradación es el momento elegido para comercializar una propuesta más que depurada: el canto del loco, pereza, maná, héroes del silencio, etc. Su nula repercusión ha generado el formulismo por el cual cuando se pregunta a cualquiera por la calle qué clase de música le gusta la respuesta siempre es la misma, un entusiasta "¡escucho de todo!" El inmovilismo dogmático favorece el Status Quo y el sectarismo de, digamoslo sinceramente, la intrascendente pero no por ello menos bochornosa prensa musical española, que haciendo gala de su incongruencia lleva años empeñada  en que los beatles compitan con Led Zeppelin o Rolling Stones como mejor banda de rock de la historia para no tener que aceptar en otro caso que tras los de Liverpool, todo el pop del mundo mundial no vale una puta mierda. Y no es de extrañar una actitud tan... extrema en aquellos que pretenden ganarse la vida escribiendo honestamente sobre música y siguen flipando con pet shop boys, george michael, u2, coldplay, etc.
Así que, cuando todo es cuestión de congruencia, sólo me cabe el placer de remarcar las palabras de Jack Black en la película Escuela de Rock: "El rock es cagarse en ellos". Sin animadversión, ni cuentas pendientes que saldar... Mientras no tienes otra cosa mejor que hacer sentado en la taza del water...con una revista en la mano.

sábado, 21 de agosto de 2010

EL RETRATO DE DORIAN R

Mi padre era un trozo de carne que Dios había abandonado en el sofá del salón, un trozo de carne en bruto, una vaca despellejada y descolgada de su gancho en el matadero, muda y sin ojos en sus cuencas que absorbían como si fueran dos pequeños agujeros negros toda la mierda que se emitía por televisión. Un trozo de carne pesado, acojonante. Cada vez que se movía para acomodarse era como si la montaña se dispusiera a partir al encuentro del profeta. Su movimiento modificaba ondas invisibles a nuestro alrededor. De esta forma percibía sus movimientos a ciegas, desde mi habitación. Mi padre era carne, era cuerpo, era peso, y no podía con estas tres limitaciones... Y por lo visto, su corazón tampoco.
Iban a operarle, y nadie vuelve a ser el mismo una vez operado, nuevo y sin reparar. Le miraba y se me antojaba que lo más aproximado a la idea de destino era la información genética. Él era dueño de una voz cavernosa y sus silencios me convirtieron en un hombre sin demasiadas cosas que decirle. Me entrenó para que fuera el mejor, pero no estaba orgulloso de lo bueno que era capaz de ser porque me entrenaba para que fuera todo lo bueno que él nunca llegó a ser.
Después de la operación, con mi padre echo polvo, jodido pero bien, cadavérico, y con una cicatriz en el pecho, constaté aliviado que, seguramente, sobreviviré a mi padre, y desde mi punto de vista jamás seré tan viejo como él. Recordé que solía decirme que la humildad la entendían mejor los jugadores modestos. En aquella habitación de hospital entendí qué quería decir con éso. Mi padre sabía muy bien de qué hablaba. De su propia vanidad. Motivo por el cual no tendré que esconder mi retrato en el desván.

viernes, 20 de agosto de 2010

LA PARADOJA INFINITA

Lo mismo Platón estaba equivocado y el mundo de las ideas es el nuestro. En la red no hay nada nuevo que destapar y por supuesto nada perfecto creado. El soporte no le imprime carácter a lo que circula ni un sentido diferente ( a no ser que estés inmerso en una competición por ver si eres capaz de agregar a más de 150.000 amigos en facebook). A ese respecto no supone un avance lineal en el progreso de la civilización. Se trata de algo paralelo, de una duplicidad de sus vicios y virtudes. Internet es la prueba de que hoy por hoy el hombre no es capaz de imaginar ni de construir un mundo mejor al que pertenece. La red es una vía directa hacia la mediocridad. Las ideas han de mover el mundo, no los medios. El deber de las ideas es imponer su dictadura y no plegarse a un soporte. No hablo de información. Hablo de pensamiento. Incluso una mala idea resulta interesante. Pero cuando se repite, resulta igual de coñazo que el sinsentido de repetir hasta la saciedad las buenas ideas.
Esa espiritualidad que Bowie y muchos otros han presentido en la tecnológia no puede más que transformarnos en unos incapacitados mentales. La globalización que está al alcance de nuestra mano pasa por convertirnos en seres encerrados en una habitación frente a la pantalla del ordenador. El sexo virtual es un camelo. Es como una paja mal hecha dentro de otra paja aburrida y concebida con tristeza.
Está clarísimo. La primera consecuencia del progreso es el aburrimiento. Todo progreso conlleva cierta dosis de estupidez y su propagación. Sería romántico hablar de un impulso tecnológico que mejorase nuestras vidas sin tener en cuenta por encima de todo el factor industrial y su comercialización. La realidad imperante es que la industria domina la perspectiva de la oferta y la demanda. Todo está patentado y no tenemos razones para quejarnos de nada. Ser un rebelde está pasado de moda. Nuestros teléfonos móviles nos han licenciado del servicio en cualquier barco pirata. ¿Quién se cree todavía que un tío tan moñas como Luke Skywalker devuelve la paz a la galaxia y restituye el equilibrio en la fuerza? Ser rebelde está pasado de moda, y la última estocada nos la ha dado la crítica musical tildando a Radiohead como la mejor banda de la década... No sé, hermanos y hermanas...Escucho O.K. Computer y Kid A y parece que la radio se ha jodido y no sintoniza bien. La propia repetición de sus letras por parte de Tom Yorke logra un efecto mecánico y devastador: es el discurso ideal para un Terminator colocado y fanático de Camus y Sartre. No entiendo a los críticos que han flipado con estos discos. La falta de dirección, la no cultura, la asunción de un futuro robòtico, y la corriente nihilista y el recelo inherente al avance científico, todo esto junto, quizás sirva para justificar una visiòn del mundo. Pero resulta que no nos hemos librado de casi nada y mucho menos vivimos mejor que antes.

lunes, 16 de agosto de 2010

DOMINGO

El séptimo día hay que intentarlo con más ganas aún si cabe, como si se fuera a acabar el mundo mañana o este no fuera suficiente para ti. Dejé de escribir un domingo, hace tiempo, cuando todos los satélites meteorológicos amenazaban con el lunes al día siguiente. Con una palabra basta para librarte del síndrome dominical la víspera de un examen. ¡Adelante! Sólo con aprender algo un domingo puedes ganar una guerra.
Hoy en día los cines se han convertido en establos. Y no parece importarle demasiado a quienes hacen bandera y defienden un socialismo cultural contributivo al amparo de una industria deficitaria que tiene que darles de comer y defender su propia identidad al mismo tiempo. Una realidad que parece no ser del gusto de la mayoría del público. Aún y así no cejan en su empeño los mártires del positivado nacional. Y si es necesario, en primera fila están preparados para soltarnos el discurso de la vergüenza los que nunca han buscado otra bandea que izar, rebeldes sin causa, familia y compañía artística, todos reunidos para recordarnos la importancia de los premios recogidos por su trabajo fuera de nuestras fronteras (además de los recibidos a imagen y semejanza en su propia gala anual) y el peso que hemos de reconocer por ello en su punto de vista sobre un modelo de financiación simétricamente opuesto en nuestro país.
Si en verdad los sueños cine son, en España estamos abonados a una suerte de la saga Pesadilla en Elm Street. Bien lo sabe Juan Marsé, Premio Cervantes, crítico con el paso de su obra por la cabina de proyección, y triste y absolutamente ignorado en su opinión sobre el estado actual del cine español por los mismos que han conseguido hacer del cine una causa de fuerza política, de lo ganado y lo debido, en un país tan dado al victimismo, donde la etiqueta de intelectual parece ser exclusiva del progresismo más reaccionario.

jueves, 12 de agosto de 2010

THE DOORS

La puerta norte del Templo es la de la verdad, y nada es verdad y nada es mentira al comenzar el camino. No me pidas que te lo muestre, pues yo soy el camino.
Si quieres entrar en mi vida, deja las maletas fuera. Si lo que buscas es oro, con tus manos te sobra. No temas hacer ruido al entrar: una mujer que no se viste con tacones es porque no quiere llegar muy alto en la vida. Si no te he preguntado, es porque no necesito tu aprobación. Y no se te ocurra despertarme. Ya lo haré yo solo. Deja que mi cuerpo te eche de menos.
Siempre que mientes siento el soplo de los vientos del este. Esta puerta pesa demasiado para intentar cerrarla de golpe una vez abierta. Quien la ha atravesado siempre dice lo mismo: el amor es muy plebeyo. Y miente. Se miente a sí mismo. El amor tiene un dueño. Y ese dueño eres tú.
En la puerta del oeste está el futuro. No entres si no sabes lo que quieres. El tiempo es movimiento y espacio contínuo, y explica la fragilidad del hechizo que poco a poco me acerca más a ti.
La puerta sur está bajo tierra. Allí están encerrados todos mis demonios. Si te doy la llave es porque ya no tengo miedo. Y puedes entrar a jugar y reírte de todos esos putos críos resabiados a los que se aplaca con un helado.

miércoles, 11 de agosto de 2010

LOS DIAS Y LAS NOCHES PERDIDAS

Yo era un escritor promesa antes de que la hoja en blanco se emborronara con los pensamientos de cualquiera, antes de pensar en editar mis lamentos y miserias, antes de creer que podía ganarme la vida acusando al mundo por su pena impersonal. Antes de que nadie leyera una sola frase mía todos los libros escritos se habían rendido a la verdad de mi prosa. La cultura se había redimido de la imagen a la que se había vendido y que tenía que traducir mis palabras en números, cuentas y tiradas, en un mercado depositario de la cultura-tortura que velaba por todos los autores en la feria del libro.
Antes de escribir nada, todo era posible. Leer siempre me había salvado de todo. Escribir me exponía a un caos calculado y enfermizo. Huía hacia delante devorando lo que se ponía por medio. Todas las canciones que excitaban mi rabia juvenil acabaron por aburrirme. No encontraba respuestas. Quizá llevaba demasiado tiempo en el mismo sitio, y los colores tornaban en azules pálidos, grises vaporosos y blancos húmedos y blandos. La oscuridad era tan solo un bostezo molesto. Y había humo por todas partes. Mis ropas, mis cabellos, mis días, olían a humo. Y si por si creía que un poco de sexo lo arreglaría todo es porque no comprendía demasiado bien la torturante y reiterativa avidez de su deseo. Su origen. Esta debería haber sido una metáfora inexplicable, retórica; un misterio formal, estético. Algo infinito. Un poema; algo invisible pero presente. A  lo mejor lo hubiera llevado mejor de esa manera.
Durante los días y las noches perdidas en los templos de la destrucción podría haberme quedado allí y ver el final de los tiempos, sin nadie a quien abrazar, sin nadie a quien coger de la mano, sin nadie que me besara de verdad. La velocidad de mis ojos disminuía con el paso de las horas, aunque no se detenían en nada en particular. Se volvían hacia el interior. Aquello no era un sueño. No conocía a nadie. Ni siquiera la monotonía me ayudaba a conocerme a mí mismo.
Por eso sigo intentándolo palabra por palabra como un gilipollas que no se entera de la misa la media. Porque, afortunadamente, en el origen de todo se encuentra un niño al que tienes que explicarle todo una y otra vez.

martes, 10 de agosto de 2010

JESUCRISTO SUPERSTAR Y EL LEGADO DE STRYPER

Resaca... Y de las buenas. Me despierto muy cansado después de un sueño en el que subo hasta la cima del Monte Calvario siguiendo los pasos del Jefe...De su hijo...Bueno, qué importa. Son la misma persona. Me explica lo de la Santísima Trinidad, y le pregunto qué coño es el delco de un coche y para qué sirve. ¡Había que aprovechar la ocasión!
Al pasar por las aldeas todos le miran con asombro y admiración, como si fuera una estrella de rock. No es de extrañar. Tiene el tatuaje de una cruz en su antebrazo izquierdo, lleva el pelo largo, una camiseta con la foto de Maradona, y gafas de sol, porque quizás sus ojos sean dos llamas redentoras o el universo entero o porque es ciego, lo cual explicaría muchas cosas. Aunque esto último no se lo pregunto, no vaya a ser que la líe...
Conoce muy bien el camino. Esta vez se le hace más corto sin tener que cargar con la cruz. Al atardecer, allí arriba, con una San Miguel fresquita en la mano de cada uno le pregunto:
-Oye... Después de morir por todos nosotros, ¿cómo es eso de resucitar?
Hace una pausa, pega un trago, y responde:
-Como comprar un disco que has perdido. Tienes la misma caratula y las mismas canciones, pero nada nuevo.

lunes, 9 de agosto de 2010

BIENVENIDOS AL TEMPLO

De escritor nunca publicado a blogger desconocido... De puta madre. Veo que no he perdido habilidades con el paso del tiempo.
En EL TEMPLO DE LA DESTRUCCIÓN la verdad no tiene que disfrazarse con bonitas palabras para ser lo que ya es por si sola. Aquí se adora a dioses de oro y barro que no exigen sacrificio alguno. Prefiero esforzarme bajo las sabanas si me haces reír y tus piernas son largas y suaves.
Solo acepto la etiqueta de instigador... ante un tribunal. Tú puedes sentirte provocado cuando quieras. Me niego a que el hecho de escribir le confiera ventaja alguna a mis opiniones. No quiero convertirme en un contertulio ni en un cantamañanas profesional.
Sí, seguro que en el fondo, pero muy en el fondo, soy un sentimental. Tendrás que bucear hasta ahí abajo para encontrar mi colección de discos de Luis Miguel y Michael Bublè. Pero merece la pena...Los tengo todos.
Puedes entrar cuando quieras y quedarte todo el tiempo del mundo. Las puertas no tienen cerradura y las ventanas siempre están abiertas. Trae a quien quieras contigo. Solo tienes que suspirar cuando necesites mi compañía. Cuando necesites dejar EL TEMPLO, adelante. Cuando decidas volver, yo te estaré esperando.

SOLO AXL ROSE PUEDE SACARNOS DE ESTA

España es un país muy dado al culturetanismo: la cultura a golpe de decreto, un progresismo malintencionado, un tráfico de influencias a prueba de balas, y de tontos, y del déficit publico, y de la subida del transporte publico, y, en definitiva, cualquier cosa más importante que se os ocurra subvencionar antes que la Pasarela Cibeles. Conviene recordar en vísperas de tal acontecimiento que la cultura ha de resultar accesible a todos, sobre todo, especialmente en este caso, cuando la pagamos. Pero he aquí que el españolito medio, y, concretamente el madrileño de andar por casa, sólo puede aspirar a vestirse en Zara, una marca (no confundir con firma) que irónicamente ha alcanzado su estatus preponderante en el negocio textil aprovechando el esfuerzo y el dinero derrochado en cualquiera de las pasarelas mundiales para concedernos un margen asequible en nuestras compras y aliviar la terrible mordedura del capitalismo protegido: pagar dos veces por la misma prenda.
El culturetanismo solo es posible es sociedades desarrolladas gracias a la corrección política. Y en la Comunidad de Madrid, la política corrige y dice qué es lo correcto...¡Hail!
Pero el culturetanismo no existiría sin el ejército de culturetas que lo definen. Y, por si os lo estáis preguntando, efectivamente el cultureta fue antes que el huevo. El cultureta ya existía antes, con apoyo o sin apoyo institucional. Fueron y siguen siendo los modernos (con toda la carga despectiva que se me ocurre para el término) que por modernidad entienden que el mundo no puede pasar sin su trabajo. Su arte. Y digo arte porque no se puede aspirar a ser un precursor de la cultura si uno no es un artista, y sobre todo, y he aquí el quid de la cuestión, porque sin esa etiqueta cosida en la espalda de la creación nadie daría un duro por ver desfilar una colección de burkas firmados del puño y letra de ninguno de estos culturetas.
Lástima que no siga entre nosotros Oscar Wilde para recordarnos que todo arte es completamente inútil. Y más si se pueden descoser sus mangas.

domingo, 8 de agosto de 2010

DE MADRID A CIELO

Madrid es una ciudad remendada con parches que se deshilachan en cada periodo estival. Parece un crío que pega un estirón cada vez que le suben los calores para beneficio del ejército de picapedreros de Keynes, teórico del último recurso post-ladrillo como modelo de producción en la Comunidad de Madrid: la reforma infinita y la chapuza continua...¡Ah!...Y los Putos Juegos Olímpicos. En las trincheras de la economía subsiste y se mantiene arraigada con fuerza la idea de seguir avanzando a toda costa, metro a metro, embarrados hasta las rodillas por una deuda no declarada en una guerra donde no se divisa el frente y en la que uno tiene la ligera sospecha de que lo tratan como a un pelotón enemigo al que tendieran una emboscada nada más salir de casa, en el metro, en la cola del cine...Haya donde vaya.
En Madrid el límite parece ser el cielo. Pero todavía conservo la esperanza de que no se le ocurra a algún gilipollas construir una escalera para llegar hasta allí arriba y alicatarle los bajos al Gran Jefe. La última vez que intentamos algo parecido con la Torre de Babel nos dieron para pelo. ¡Y qué coño! ¡Aún debería de durarnos el escarnio! En mi vida me he sentido más apático que como contribuyente.
Por favor, dejadnos el cielo de Madrid ya que no parece haber mas infierno que un verano en la ciudad.

sábado, 7 de agosto de 2010

EL RECICLAJE IMPENITENTE

Porque la fe es una cuestión de la arquitectura del alma, Justo Gallego anda construyendo su catedral en Mejorada Del Campo valiéndose únicamente de materiales reciclados, como si para un hombre santo en la argamasa del templo la culpa y su penitencia tuvieran más peso que la doctrina.
Y seguro que el bueno de Justo está más cerca de Dios que cualquiera de los mierdas que nos gobiernan y nos han hecho pagar dos veces por su negligencia. Primero, ocultando durante décadas el hecho de que el planeta nos va devorar como Saturno a su hijo para a continuación, y una vez ordenado el progreso y verificada su rentabilidad, hacernos cómplices en la expiación de su culpa, para lo que han cultivado entre tanto estiércol el mantra del nuevo milenio: el reciclaje.
Mientras nuestros gobiernos intentan concienciarnos, el ejemplo de Justo debería darnos ánimos para levantar más catedrales, miles de ellas, en serio, por todo el mundo, lugares de culto de todas las confesiones. Y que digo miles...¡millares tendrían que ser! El día del juicio final va a pillar a la mitad de la población mundial haciendo lo que no debe (¡eso espero!); y la otra mitad va a abarrotar las iglesias. Y todos nos daremos cuenta de que el mundo no giraba hasta entonces lo suficientemente rápido para esparcir su mierda por el universo.
Así que no os preocupéis por el orden cosmológico. El día que nos tengamos que ir todos a...la mierda San Pedro no va a tomarte la lección para comprobar si tiraste la basura en el contenedor correspondiente.
Peca fuerte y cree más fuerte, decía Martin Lutero; y yo sé que no eres una mala persona pero te has quedado al margen de todo durante toda tu vida y estás convocado para jugar de titular en la Liga del Fin del Mundo y comprender y hacer entender los inmortales versos de Jorge Manrique en donde la muerte nos alcanza a todos por igual, políticos y chusma de la misma calaña incluidos.
Yo no he reciclado ni pienso hacerlo en mi vida. Y si estás conmigo, al final de los tiempos la voz de los anónimos atronara como la justa banda sonora del fin del mundo.